sábado, 13 de noviembre de 2010

El rol de la mujer en Vargas Llosa (2)




El desafío de transformar los imaginarios masculinos


Una de las actividades que usualmente realizan los psicólogos para poner a reflexionar a los jóvenes de ambos sexos sobre equidad de género, consiste precisamente en separarlos en dos bandos, pero con una tarea común; el grupo de mujeres debe pensar en qué es lo mejor y lo peor de ser hombres; por su parte, el grupo de hombres debe hacer lo mismo pero pensando en lo mejor y en lo peor de ser mujeres…


El cuento “El Desafío” de Vargas Llosa me puso a pensar en “eso de ser hombre”; su lectura me remontó a mi más temprana infancia, rodeada siempre de hombres, -rodeada, aclaro, nunca apabullada-. Papá, mis dos hermanos y ese “mundo de hombres en el que me metieron” al ser la más pequeña de la familia; conducían las conversaciones alrededor del fútbol y la lucha libre, pero menos mal que también giraban sobre cuentos, fantasías, princesas y la siempre recordada “cucarachita Martínez”. Me imagino que por esa necesidad de todo niño al reconocimiento y la aceptación, yo también hablaba de eso con la pasión con la que lo hacían ellos. Hasta el día que me llevaron a ver uno de esos espectáculos de lucha libre… Evidenciar la realidad, dejar de hablar de algo abstracto, dejar de vivir a partir de las experiencias de otros, me llevó a apartarme “de ese mundo de hombres”, es decir, del gusto por la patada, el grito, la amenaza, en una palabra, de la violencia en cualquiera de sus manifestaciones.


Y de eso es de lo que trata este cuento de Vargas Llosa, de ese mal llamado “universo masculino”, que asocia virilidad con fuerza bruta, con orgullo, con licor: “estábamos bebiendo cerveza como todos los sábados”;

donde el licor se convierte en algo inofensivo, casi en una necesidad vital, “me muero de sed”… “bebió de un trago hasta la última gota”;

donde los hombres casados actúan como si la esposa no existiera :


"Nos separamos en la esquina de la iglesia. Caminé rápidamente hasta mi casa. No había nadie. Me puse un overol y dos chompas y oculté la navaja en el bolsillo trasero del pantalón, envuelta en el pañuelo. Cuando salía encontré a mi mujer que llegaba.
-¿Otra vez a la calle? -dijo ella.
-Sí. Tengo que arreglar un asunto….
-Tienes que levantarte temprano -insistió ella- ¿Te has olvidado que trabajas los domingos?
-No te preocupes -dije- Regreso en unos minutos".

Una manera sutil de excluir, de anular, de no consultar las decisiones importantes de la vida… Sí, porque la cita a la que asistiría, terminaría con la vida de un adolescente; y lo que es peor, su propio padre no solo lo presenciaría, sino que no haría nada para detener la pelea; me imagino que eso hubiera sido equivalente a negar la condición varonil de su hijo; en otras palabras, primero muerto que cobarde…

miércoles, 10 de noviembre de 2010

A propósito del nuevo Nobel de Literatura



¿Cuál es el rol de la mujer en la obra de Vargas Llosa?


Por: Mónica Flórez Crissién


Por pura casualidad o más bien por la guía de un “angel divino”, me tropiezo en una librería de la ciudad con “el único libro de cuentos publicado por Vargas Llosa”, una colección de cinco breves relatos que lleva por título Los Jefes , nombre bastante sugestivo y motivador teniendo en cuenta todas las emociones y sentimientos que puede llegar a despertar esa sola palabrita…


Sin embargo, lo único que tiene en común este cuento publicado por primera vez en 1959, con las realidades actuales de Los jefes, es con aquello que llamamos la búsqueda del poder, que muchas veces se encuentra estrechamente conectado con la violencia, donde se rinde culto al coraje, a la competencia, a los rituales de la masculinidad ligada a la pelea entre pandillas, donde se fomenta un liderazgo del uno más seguidores, como si fuera obligatorio andar detrás de un pelmazo con pies de barro, igual a uno….


Es así como se narra la historia de una protesta que realizan un grupo de estudiantes del Colegio San Miguel, en el acomodado barrio de Miraflores, cuestionando a las autoridades docentes por la medida que han tomado con respecto a la realización de exámenes sin horario ni fecha en el calendario.


En ese ambiente inminentemente masculino, la mujer solo es mencionada para contar que “le han quitado el burro a una mujer” , donde además es anónima y solo sirve para resaltar su propia vulnerabilidad.


En esta obra, como lo afirma Pablo Ansolabehere , “el lector asiste a una pelea ya comenzada, sin saber quiénes pelean, qué título está en juego, cómo se han desarrollado los rounds anteriores, y con la sensación de que el desenlace es inminente”. Y añade más adelante: “Esta forma brusca de abrir el relato (que crea en el lector la sensación de que los hechos narrados tienen una existencia independiente y previa al relato mismo que intenta capturarlos), es un modo de trabajar con lo no dicho, o lo dicho de manera oblicua, sesgada. En este punto los cuentos de Los jefes parecen seguir el modelo de relato establecido por Hemingway (uno de los autores que, según lo confiesa el propio Vargas Llosa, más influyó en la redacción de sus cuentos), según el cual lo más importante en una historia no debe ser dicho; a lo sumo, sugerido. Este recurso, bien manejado, es un modo de exigir y, al mismo tiempo, de atrapar al lector, que se ve obligado a establecer conexiones, trazar conjeturas, llenar vacíos.

domingo, 4 de julio de 2010

Ben X o "aprendiendo a mentir"


Ésta es una película belga, muy bien lograda, que toma como pretexto los video juegos para recrear el drama de una sociedad contemporánea que se niega a "sentir", que anula toda autenticidad, que oprime, controla y margina todo aquello que se sale de los parámetros de la mal llamada "normalidad".

Y toma como pretexto también a la misma "enfermedad" -¿la de Ben o la de la sociedad misma?-. Porque en esta película "el menos enfermo es precisamente Ben". Él no es el problema. El autismo podría perfectamente ser reemplazado por "el gordito", o "el flaquito", o "el negrito", "el bajito", o cualquiera de los muchos etcéteras.

Los del problema son los otros... Los que se sienten tan infelices consigo mismos, se sienten tan vacíos, que erróneamente piensan que lo pueden llenar ejerciendo el control sobre los demás; creen necesitar el poder para dar con él; necesitan humillar, pisotear, agredir, descalificar, aniquilar, para olvidar por unos segundos su inmensa soledad, su inmensa carencia afectiva, su inmensa incapacidad para sentir. Si no "me siento" a mí misma, me queda muy difícil sentir a los demás...

Es así como la película nos muestra a una masa amorfa, que se deja llevar por unos cuantos sin criterios; en donde los poquitos que tienen algo de conciencia no se atreven a enfrentar la turba, callan, se aislan, les molesta la situación, pero no se atreven a hacer nada. "Es necesario que halla un muerto para que suceda algo"... dice la madre, Marijke Pinoy. Y es precisamente bajo esta tesis, que se teje lo esencial de la película: "Todo fin es un principio".

Llega entonces la venganza, la "venganza creativa", la que se sale de los parámetros del "ojo por ojo", aunque parezca estrechamente conectado. Llega entonces "la gran lección". El débil, el dependiente, el especial, el distinto, nos entrega un mensaje que a la vez es un cuestionamiento: "aprendí lo que no había aprendido; que en esta sociedad es necesario mentir y engañar para ser aceptados"....


lunes, 7 de junio de 2010

Retrato en un mar de mentiras





Casi siempre, después de una película colombiana, salgo del teatro con dolor de alma. Y la última película de Carlos Gaviria no fue la excepción.
Seguramente habrá muchos detractores de la misma, los que piensan que Colombia es mucho más que paramilitarismo, narcotráfico, violencia... los que creen "que la ropa sucia se lava en casa"... Los que no quieren ver reflejada en el cine una realidad muy dura, demasiado cotidiana. Los que pretenden silenciar la verdad.
Y la verdad es que pareciera que tuviéramos enquistada la violencia, la intolerancia, los sectarismo, "los aniquilemos al enemigo", silenciemos las voces, los "quítate tu para ponerme yo".
Sí, me duele este país; me duele esta historia; me duele el "no futuro", la desesperanza, la inercia que genera la tristeza, la violencia...
Me duele saber que ni un sitio tan privilegiado como un aula de clases, se escapa de esas historias de desplazamientos forzozos, de jovencitas que se ven obligadas a abandonar la seguridad del hogar paterno, huyendo de la arbitrariedad del gamonal del pueblo; de varones que analizan la violación como "esa debilidad del hombre...", desnaturalizando el crimen mismo...
Necesitamos más dolientes... Necesitamos más gente consciente... Necesitamos evidenciar la ropa sucia para ver si de una buena vez logramos "despertar" del letargo, de ese sopor profundo en el que se sumerge la masa para no pensar, para negarse a sentir...

Invitación a visitar este link: http://www.retratosenunmardementiras.com/

domingo, 30 de mayo de 2010

Jesús también los bendice


Por una iglesia verdaderamente Universal y verdaderamente Cristiana
Los seres humanos somos un mar de contradicciones. En más de una ocasión he escuchado los discursos del padre Chucho, de RCN. Discursos de compromiso con el pobre, de represión a la avaricia y a la falta de solidaridad con el otro, con la otra. Sin embargo, hoy, en plena Eucaristía, el padrecito bendice a 4 candidatos, que según él, son los que representan la opción católica: Santos, Sanín, Pardo y Vargas..¿¿¿????!!!!
Yo me pregunto: si Jesús bajara en estos momentos, ¿qué pensaría del padrecito Chucho...? Seguramente sería mucho más misericordioso que él. Es más, si estuviéramos en la Santa Inquisición, ya habrían sido asesinados los que ellos llaman "sus contradictores". En el nombre de Dios se han cometido los peores delitos; y lo que es peor, no cesan... Ni aprenden. Ni aplican el mandato de jesús.
"Por sus frutos los conocereís", dice un versículo de la Biblia. Una invitación a calibrar el uso de la palabra; si ésta no va acompañada de acciones coherentes, no creas en rostros sonrientes, ni en voces profundas. Las acciones son las que hablan de las personas y pretender entrar en una cacería de brujas, en pleno siglo XXI, es un insulto a la inteligencia de aquellos que ya nos nos consideramos súbditos, sino ciudadanos de un Estado Social de Derecho, donde debe primar la diversidad, la pluralidad, la autonomía y el concenso.
Por ello, en mi calidad de creyente, estoy convencida que la Sangre de Cristo también cubre y protege a los candidatos Mockus y Petro.

domingo, 7 de marzo de 2010

Alicia en el país de las Maravillas




A propósito del día Internacional de los Derechos de la Mujer


La más reciente versión cinematográfica de “Alicia en el país de las maravillas”, apela al mundo de lo inconsciente, lo subterráneo, lo salvaje, para mantenerse vigente en medio de ese lenguaje universal que anula toda temporalidad. Así por lo menos lo afirma su director Tim Burton, quien reitera que “La intención esta vez es extraer la idea de esas historias y moldearlas para lograr algo que no está literalmente en el libro, pero que mantiene su espíritu”.

El término Salvaje lo utilizo en este texto para unir la película que acabo de apreciar con un viejo texto que leí hace muchos años; en su sentido original, “salvaje significa vivir una existencia natural, en la que la criatura posee una integridad innata y unos límites saludables. Las palabras “mujer” y “salvaje” hacen que las mujeres recuerden quiénes son y qué es lo que se proponen. Personifican la fuerza que sostiene a todas las mujeres”1.

El titulo de este libro, Mujeres que corren con los lobos: Mitos y relatos del arquetipo de la Mujer Salvaje, procede de los estudios de biología de su autora, Clarissa Pínkola Estess, acerca de la fauna salvaje y de los lobos en particular:

(... Los lobos sanos y las mujeres sanas comparten ciertas características psíquicas: una aguda percepción, un espíritu lúdico y una elevada capacidad de afecto. Los lobos y las mujeres son sociables e inquisitivos por naturaleza y están dotados de una gran fuerza y resistencia. Son también extremadamente intuitivos y se preocupan con fervor por sus vástagos, sus parejas y su manada. Son expertos en el arte de adaptarse a las circunstancias siempre cambiantes y son fieramente leales y valientes.

Y, sin embargo, ambos han sido perseguidos, hostigados y falsamente acusados de ser voraces, taimados y demasiado agresivos y de valer menos que sus detractores... La depredación que ejercen sobre los lobos y las mujeres aquellos que no los comprenden es sorprendentemente similar)2.


En esta adaptación en 3D, Burton le da un nuevo sentido a la historia. De una Alicia pequeña y pasiva, que es arrojada a vivir diferentes experiencias, donde ella es una espectadora más, salta a una Alicia mucho más crecida, una Alicia mujer, que se empieza a preguntar y a cuestionar el rol que la cultura le ha asignado. Una cultura que la ha ignorado muchas veces. “Alicia es alguien que no cuadra en la estructura y sociedad victoriana. Es más introspectiva”.

(Todos sentimos el anhelo de lo salvaje. Y este anhelo tiene muy pocos antídotos culturalmente aceptados. Nos han enseñado a avergonzarnos de este deseo. Nos hemos dejado el cabello largo y con él ocultamos nuestros sentimientos. Pero la sombra de la mujer Salvaje acecha todavía a nuestra espalda de día y de noche. Dondequiera que estemos, la sombra que trota detrás de nosotros tiene sin duda cuatro patas)3 .

Podríamos entonces afirmar que nos encontramos frente a una historia, que podría ser la historia de cualquier mujer de la actualidad, la historia de una niña-mujer en busca de sí misma, de su esencia, de su identidad, de su propia autonomía. Una niña que lucha entre dos mujeres que habitan en ella misma: la bruja, mala, caprichosa, envidiosa y dominante, Reina de corazones; y la dulce, tierna, cariñosa, santa y buena, La Reina blanca.

Los relatos subterráneos de Alicia, muy bien podrían equipararse entonces a la vida subterránea del inconsciente:

(...La maltrecha vitalidad de las mujeres se puede recuperar efectuando amplias excavaciones “psíquico-arqueológicas” en las ruinas del subsuelo femenino... La mujer moderna es un borroso torbellino de actividad. Se ve obligada a serlo todo para todos. Ya es hora de que se restablezca la antigua sabiduría)4 .

Sin embargo, Burton se queda corto. Apenas sí esboza con timidez algo de esa nueva mujer que debe aflorar, esa mujer que aprende a reconocer y a diferenciar sus propios deseos de los deseos de los demás, y que parece que al final se confunden en uno solo, porque a pesar de que no “parten de ella”, termina asumiéndolos. Solo que esa asunción le permite después enfrentar los retos propios.

(...En el transcurso del tiempo hemos presenciado cómo se ha saqueado, rechazado y reestructurado la naturaleza femenina instintiva... sus ciclos naturales se han visto obligados a adaptarse a unos ritmos artificiales para complacer a los demás)5.

Burton logra desarrollar unas escenas que tipifican esta nueva mujer:

• La desobediencia de Alicia al desviarse de su camino para salvar al sombrerero, siguiendo los dictados de su corazón
• La forma como Alicia logra aplacar a la bestia, devolviéndole una de sus más preciadas prendas (su propio ojo) y consigue convertirla en su aliada. No precisamente a punto de puño y patada, sino a través del encuentro, del sentimiento, de la compasión.
• La manera como decide resolver primero “sus propios asuntos”, antes que seguir los deseos del Sombrerero enamorado.
• El final alejado de aquellos cuentos de hadas, donde siempre hay un príncipe “que te resuelve todos tus problemas”.

Aquí hay una mujer que decide romper los esquemas de la época y convertirse en una aprendiz de los “negocios de su padre”. Es decir, asume su vida, con la autonomía de una aventurera, con toda la soledad y los riegos que pueda significar ello.

(...Tanto los animales salvajes como la Mujer Salvaje son especies en peligro de extinción. No es ninguna casualidad que la primitiva naturaleza virgen de nuestro planeta vaya desapareciendo a medida que se desvanece la comprensión de nuestra íntima naturaleza salvaje. No es difícil comprender por qué razón los viejos bosques y las ancianas se consideran unos recursos de escasa importancia... Tampoco es casual que los lobos y los coyotes, los osos y las mujeres inconformistas tengan una fama parecida. Todos ellos comparten unos arquetipos instintivos semejantes y, como tales, se les considera erróneamente poco gratos, total y congénitamente peligrosos y voraces) 6 .

En la segunda versión de Tim Burton, esperamos encontrar a una Alicia mucho más madura, tal vez anciana ya, como diría Clarissa Pínkola: “una observadora interna permanente, una conocedora, una visionaria, un oráculo, una inspiradora, un ser intuitivo, una hacedora, una creadora, una inventora y una oyente que sugiere y suscita una vida vibrante en los mundos interior y exterior” . 7


1) PINKOLA ESTÈS, Clarissa. Mujeres que corren con los lobos. 8ª ed. Madrid: Rosès, 2003. 852 p. (Punto de lectura; No. 143).
2) Ibid, p. 12
3) Ibid
4) Ibid
5) Ibid
6) Ibid, p. 11
7) Ibid, p. 19

jueves, 21 de enero de 2010

¡Odiame por piedad yo te lo pido..!





Todavía no he podido recuperarme del estupor. No sé si se trata de un chiste carnavalero. Casi estoy por creerlo. "Catalina por dios" me dejó estupefacta con su columna de hoy en El Heraldo. No fue solo la atrevida generalización que hizo. Fue también descubrir que estoy frente a una mujer con muchos títulos: filósofa, literata y demás. La absuelve un poco su juventud: 27 años. Pero eso me obliga aún más a escribir lo que voy a escribir. Catalina por dios, podrías ser hija mía...
(Ver http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/Y/yelmepego/yelmepego.asp?CodSeccion=48 )

Tocas una realidad con la que no peleo. Muchas mujeres, y en menor escala hombres también, sienten la necesidad del "reconocimiento negativo". Todos los seres humanos necesitamos el "reconocimiento" (yo diría que todos los seres vivos). Si no obtienes el reconocimiento positivo, te conformas con el negativo. Pero ese reconocimiento negativo es enfermizo. Y es sobre eso que debemos tener claridad. No podemos continuar repitiendo "estereotipos machistas" sin ponerlos en duda. O quién no se ha reído del chistecito ese del famoso masoquismo natural en las mujeres...

Soy mujer, me gusta ser mujer, y no me agrada que me maltraten, provenga de donde provenga: del amado, de la amada, del padre, de la madre, del jefe, del compañero o compañera. Debo ser una de esas especies raras, extraterrestres (???), que tuvo un padre que la hizo sentir un ser valioso, que creció junto a sus dos hermanos varones sin sentirse menos que ellos. Que tuvo una madre que siempre estuvo ahí, para ella. Que creció con mucho reconocimiento positivo. De ahí que le cause escaramuza el grito, la ironía, la frase lapidaria, las faltas de respeto.

Por ello no comparto las siguientes generalizaciones que realizas en tu columna:

"Creo que todas las mujeres nos hemos sentido ‘mermadas’ ante un hombre en algún momento. ¿Quién de nosotras, aún la más favorecida, puede decir que nunca, nunca, ha puesto a su pareja por encima de su propio bienestar? ¿Quién puede decir que
no ha pasado una ofensa creyéndola una prueba de amor?"


Por eso me parece vital que la educación que impartamos a nuestros hijos y a nuestras hijas, incluya también la educación de nuestras emociones. Por eso no puedo quedarme callada frente a estas afirmaciones que perpetúan esta situación de analfabetismo emocional...

Debemos empezar a preguntarnos, más bién, qué es lo que hace la sociedad para que pareciera que "todas las mujeres tenemos en común" el masoquismo". Una sociedad que nos invita a tararear canciones como la de "Odiame por piedad, yo te lo pido", es una sociedad que debe ser cuestionada. Una sociedad que nos invade la televisión con novelas escabrosas, que no educan sino que refuerzan situaciones de desigualdad, debe ser mirada con sospecha.

Por ello, quiero invitar a que las mujeres se manifiesten. ¿Necesitas reconocimiento negativo para poder vivir? Por que en mi caso particular prefiero la indiferencia al odio. No necesito el odio de nadie para poder vivir. Sé vivir sin que me mires, porque es en mí misma donde empieza la complacencia.