
A propósito del día Internacional de los Derechos de la Mujer
La más reciente versión cinematográfica de “Alicia en el país de las maravillas”, apela al mundo de lo inconsciente, lo subterráneo, lo salvaje, para mantenerse vigente en medio de ese lenguaje universal que anula toda temporalidad. Así por lo menos lo afirma su director Tim Burton, quien reitera que “La intención esta vez es extraer la idea de esas historias y moldearlas para lograr algo que no está literalmente en el libro, pero que mantiene su espíritu”.
El término
Salvaje lo utilizo en este texto para unir la película que acabo de apreciar con un viejo texto que leí hace muchos años; en su sentido original,
“salvaje significa vivir una existencia natural, en la que la criatura posee una integridad innata y unos límites saludables. Las palabras “mujer” y “salvaje” hacen que las mujeres recuerden quiénes son y qué es lo que se proponen. Personifican la fuerza que sostiene a todas las mujeres”1.
El titulo de este libro,
Mujeres que corren con los lobos: Mitos y relatos del arquetipo de la Mujer Salvaje, procede de los estudios de biología de su autora, Clarissa Pínkola Estess, acerca de la fauna salvaje y de los lobos en particular:
(... Los lobos sanos y las mujeres sanas comparten ciertas características psíquicas: una aguda percepción, un espíritu lúdico y una elevada capacidad de afecto. Los lobos y las mujeres son sociables e inquisitivos por naturaleza y están dotados de una gran fuerza y resistencia. Son también extremadamente intuitivos y se preocupan con fervor por sus vástagos, sus parejas y su manada. Son expertos en el arte de adaptarse a las circunstancias siempre cambiantes y son fieramente leales y valientes.
Y, sin embargo, ambos han sido perseguidos, hostigados y falsamente acusados de ser voraces, taimados y demasiado agresivos y de valer menos que sus detractores... La depredación que ejercen sobre los lobos y las mujeres aquellos que no los comprenden es sorprendentemente similar)2.En esta adaptación en 3D, Burton le da un nuevo sentido a la historia. De una Alicia pequeña y pasiva, que es arrojada a vivir diferentes experiencias, donde ella es una espectadora más, salta a una Alicia mucho más crecida, una Alicia mujer, que se empieza a preguntar y a cuestionar el rol que la cultura le ha asignado. Una cultura que la ha ignorado muchas veces.
“Alicia es alguien que no cuadra en la estructura y sociedad victoriana. Es más introspectiva”.(Todos sentimos el anhelo de lo salvaje. Y este anhelo tiene muy pocos antídotos culturalmente aceptados. Nos han enseñado a avergonzarnos de este deseo. Nos hemos dejado el cabello largo y con él ocultamos nuestros sentimientos. Pero la sombra de la mujer Salvaje acecha todavía a nuestra espalda de día y de noche. Dondequiera que estemos, la sombra que trota detrás de nosotros tiene sin duda cuatro patas)3 .Podríamos entonces afirmar que nos encontramos frente a una historia, que podría ser la historia de cualquier mujer de la actualidad, la historia de una niña-mujer en busca de sí misma, de su esencia, de su identidad, de su propia autonomía. Una niña que lucha entre dos mujeres que habitan en ella misma: la bruja, mala, caprichosa, envidiosa y dominante, Reina de corazones; y la dulce, tierna, cariñosa, santa y buena, La Reina blanca.
Los relatos subterráneos de Alicia, muy bien podrían equipararse entonces a la vida subterránea del inconsciente:
(...La maltrecha vitalidad de las mujeres se puede recuperar efectuando amplias excavaciones “psíquico-arqueológicas” en las ruinas del subsuelo femenino... La mujer moderna es un borroso torbellino de actividad. Se ve obligada a serlo todo para todos. Ya es hora de que se restablezca la antigua sabiduría)4 .Sin embargo, Burton se queda corto. Apenas sí esboza con timidez algo de esa nueva mujer que debe aflorar, esa mujer que aprende a reconocer y a diferenciar sus propios deseos de los deseos de los demás, y que parece que al final se confunden en uno solo, porque a pesar de que no “parten de ella”, termina asumiéndolos. Solo que esa asunción le permite después enfrentar los retos propios.
(...En el transcurso del tiempo hemos presenciado cómo se ha saqueado, rechazado y reestructurado la naturaleza femenina instintiva... sus ciclos naturales se han visto obligados a adaptarse a unos ritmos artificiales para complacer a los demás)5. Burton logra desarrollar unas escenas que tipifican esta nueva mujer:
• La desobediencia de Alicia al desviarse de su camino para salvar al sombrerero, siguiendo los dictados de su corazón
• La forma como Alicia logra aplacar a la bestia, devolviéndole una de sus más preciadas prendas (su propio ojo) y consigue convertirla en su aliada. No precisamente a punto de puño y patada, sino a través del encuentro, del sentimiento, de la compasión.
• La manera como decide resolver primero “sus propios asuntos”, antes que seguir los deseos del Sombrerero enamorado.
• El final alejado de aquellos cuentos de hadas, donde siempre hay un príncipe “que te resuelve todos tus problemas”.
Aquí hay una mujer que decide romper los esquemas de la época y convertirse en una aprendiz de los “negocios de su padre”. Es decir, asume su vida, con la autonomía de una aventurera, con toda la soledad y los riegos que pueda significar ello.
(...Tanto los animales salvajes como la Mujer Salvaje son especies en peligro de extinción. No es ninguna casualidad que la primitiva naturaleza virgen de nuestro planeta vaya desapareciendo a medida que se desvanece la comprensión de nuestra íntima naturaleza salvaje. No es difícil comprender por qué razón los viejos bosques y las ancianas se consideran unos recursos de escasa importancia... Tampoco es casual que los lobos y los coyotes, los osos y las mujeres inconformistas tengan una fama parecida. Todos ellos comparten unos arquetipos instintivos semejantes y, como tales, se les considera erróneamente poco gratos, total y congénitamente peligrosos y voraces) 6 .En la segunda versión de Tim Burton, esperamos encontrar a una Alicia mucho más madura, tal vez anciana ya, como diría Clarissa Pínkola:
“una observadora interna permanente, una conocedora, una visionaria, un oráculo, una inspiradora, un ser intuitivo, una hacedora, una creadora, una inventora y una oyente que sugiere y suscita una vida vibrante en los mundos interior y exterior” . 7 1) PINKOLA ESTÈS, Clarissa. Mujeres que corren con los lobos. 8ª ed. Madrid: Rosès, 2003. 852 p. (Punto de lectura; No. 143).
2) Ibid, p. 12
3) Ibid
4) Ibid
5) Ibid
6) Ibid, p. 11
7) Ibid, p. 19