
¿Cuál es el rol de la mujer en la obra de Vargas Llosa?
Por: Mónica Flórez Crissién
Por pura casualidad o más bien por la guía de un “angel divino”, me tropiezo en una librería de la ciudad con “el único libro de cuentos publicado por Vargas Llosa”, una colección de cinco breves relatos que lleva por título Los Jefes , nombre bastante sugestivo y motivador teniendo en cuenta todas las emociones y sentimientos que puede llegar a despertar esa sola palabrita…
Sin embargo, lo único que tiene en común este cuento publicado por primera vez en 1959, con las realidades actuales de Los jefes, es con aquello que llamamos la búsqueda del poder, que muchas veces se encuentra estrechamente conectado con la violencia, donde se rinde culto al coraje, a la competencia, a los rituales de la masculinidad ligada a la pelea entre pandillas, donde se fomenta un liderazgo del uno más seguidores, como si fuera obligatorio andar detrás de un pelmazo con pies de barro, igual a uno….
Es así como se narra la historia de una protesta que realizan un grupo de estudiantes del Colegio San Miguel, en el acomodado barrio de Miraflores, cuestionando a las autoridades docentes por la medida que han tomado con respecto a la realización de exámenes sin horario ni fecha en el calendario.
En ese ambiente inminentemente masculino, la mujer solo es mencionada para contar que “le han quitado el burro a una mujer” , donde además es anónima y solo sirve para resaltar su propia vulnerabilidad.
En esta obra, como lo afirma Pablo Ansolabehere , “el lector asiste a una pelea ya comenzada, sin saber quiénes pelean, qué título está en juego, cómo se han desarrollado los rounds anteriores, y con la sensación de que el desenlace es inminente”. Y añade más adelante: “Esta forma brusca de abrir el relato (que crea en el lector la sensación de que los hechos narrados tienen una existencia independiente y previa al relato mismo que intenta capturarlos), es un modo de trabajar con lo no dicho, o lo dicho de manera oblicua, sesgada. En este punto los cuentos de Los jefes parecen seguir el modelo de relato establecido por Hemingway (uno de los autores que, según lo confiesa el propio Vargas Llosa, más influyó en la redacción de sus cuentos), según el cual lo más importante en una historia no debe ser dicho; a lo sumo, sugerido. Este recurso, bien manejado, es un modo de exigir y, al mismo tiempo, de atrapar al lector, que se ve obligado a establecer conexiones, trazar conjeturas, llenar vacíos.

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